Sagitario

22 de Noviembre - 22 de Diciembre

Trabajo de Hércules - El Mito

Matando las Aves de Estinfale 

 Del libro de A. A. Bailey, “Los trabajos de Hércules”

Dentro del lugar de paz permanecía el Maestro, y habló a Hércules. "Oh, hijo de Dios que eres también un hijo de hombre”, dijo el Maestro, "ha llegado el tiempo de hollar otro camino. Tú te hallas ante el noveno Portal. Pasa por él y encuentra el pantano de Estinfale donde moran los pájaros que hacen estragos. Descubre, luego, el camino para hacerlos volar de su por mucho tiempo, segura morada".

Él se detuvo un momento. "La llama que brilla más allá de la mente revela la dirección segura”, agregó. "La tarea aguarda. Tú debes pasar ahora a través del noveno Portal".

Hacia adelante, entonces, marchó Hércules, el hijo del hombre que era también el hijo de Dios.

Buscó por mucho tiempo hasta que llegó a Estinfale. Ante él se tendía el fétido pantano. Una multitud de pájaros graznaban roncamente, un coro amenazador y disonante, a medida que él se acercaba.

Mirando más de cerca vio los pájaros. Grandes y feroces y horribles eran. Cada uno tenía un pico de hierro, afilado como una espada. Las plumas también parecían como dardos de acero, y si caían, podrían partir en dos la cabeza de los fatigados viajeros. Sus garras igualaban a sus picos en agudeza y fuerza.

Tres pájaros, percibiendo a Hércules, se precipitaron sobre él. Él se mantuvo en su lugar, y paró los ataques con la pesada maza que sostenía. A un pájaro lo golpeó resonantemente sobre el lomo; dos plumas cayeron verticalmente al suelo y temblaron mientras se hundían en la floja tierra. Finalmente los pájaros se retiraron.

Hércules permanecía delante del pantano, y reflexionaba en cómo podría realizar la tarea asignada, cómo liberar al lugar de estas aves de rapiña.

Buscó muchos medios para encontrar una manera de lograrlo. Al principio trató de matarlos con un carcaj lleno de flechas. Los pocos que mató no eran sino una fracción de los muchos que quedaban. Se elevaban en nubes tan espesas que ocultaban el sol.

Pensó en colocar trampas dentro del pantano. Ni barca ni pies humanos podían atravesar la ciénaga.

Hércules se detuvo. Recordó entonces las palabras de consejo que se le habían dado. "La llama que brilla más allá de la mente revela la dirección segura". Reflexionando por un largo tiempo, se le ocurrió un método.

Él tenía dos címbalos, grandes y broncíneos, que emitían un agudo sonido sobrenatural; un sonido tan penetrante y desagradable que podía asustar a los muertos. Para el mismo Hércules el sonido era tan intolerable, que se tapó ambos oídos con almohadillas.

A la hora del crepúsculo cuando la ciénaga estuvo repleta de innumerables pájaros. Hércules regresó. Golpeó, entonces, los platillos bruscamente una y otra vez. Un estruendo y un ruido tan estridente sobrevino entonces que él mismo apenas podía soportarlo. Tal disonancia agresora de los oídos no se había oído antes en Estinfale.

Aturdidos y perturbados por tan monstruoso ruido, las aves de presa se elevaron en el aire con las broncíneas alas aleteando salvajemente y chillando con ronco desaliento. Completamente perturbada, la vasta nube de pájaros huyó con frenética prisa, para nunca regresar. El silencio se difundió a través del pantano. Las horribles aves habían desaparecido. Se vio el delicado fulgor del sol poniente, mientras éste vacilaba en el paisaje que se iba oscureciendo.

             Cuando Hércules regresó, el Maestro le saludó: "Las aves de rapiña han sido ahuyentadas. El trabajo está cumplido".


Hércules en Sagitario debe matar las aves de Estinfale 

 Del libro de Sri K. P. Kumar : “Hércules. El hombre y el símbolo”.

Hay un cambio de dirección en Sagitario. A partir de Sagitario comienza el sendero de retorno. Los primeros 13 grados de Sagitario ofrecen la posibilidad de volver sobre nuestros pasos hasta el Origen; un camino de retorno desde el Centro de Base a las regiones superiores ene el sendero ascendente. Pero también puede ser un sendero que nos introduce profundamente en la materia, un sendero descendente.

El verdadero regente de este signo es Júpiter que da la expansión de consciencia mediante un proceso de impresión del Verbo. Para ser impresionados por el Verbo hay que preparar el canal y uno ha de tener oídos para oír.

Las aves de Estinfale hacían un ruido insoportable y las gentes morían muy pronto. Si escuchamos continuamente sonidos sin sentido, nuestras energías se disipan. Cuando criticamos a otros, hablamos irresponsablemente, ofendemos a otras personas con nuestras palabras, es el ave que hace ruido en nosotros mediante palabras inútiles, sin sentido y críticas, esas son las palabras que matan nuestra vitalidad.

La palabra puede destruir pero también puede construir. Hay palabras que nos elevan, que nos ponen en el Sendero Ascendente como los Suktams del Rig Veda, Purusha Suktam y Sri Suktam.  La pronunciación correcta es una de las siete llaves de la autorrealización. Cuando pronunciamos bien, limpiamos el canal que nos permite escuchar mejor, sino cuando el Maestro dice una cosa el discípulo entiende otra.

Los dos instrumentos que Hércules utilizó fueron sus cuerdas vocales, con las buenas pronunciaciones se producía un ascenso de energía y las aves se asustaron con los sonidos producidos por Hércules y se fueron.

La 11ª fase ascendente de la luna en el mes de Sagitario es considerada como el “Día de Narâyana” del año solar. En general la 11ª fase lunar es importante para tener la experiencia de las energías de Segundo Rayo. La energía de Sagitario nos da una conexión directa con la Consciencia Cósmica, si se la utiliza debidamente. La clave está en trabajar con Júpiter; es decir, en trabajar con el sonido. 

“Hércules. El hombre y el símbolo” Sri K. P. Kumar

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