Libra

23 de Septiembre - 23 de Octubre


Trabajo de Hércules - El Mito

La Captura del Jabalí de Erimanto 

 Del libro de A. A. Bailey, “Los trabajos de Hércules”

"Otro trabajo debe ser llevado a cabo. Él necesita equilibrio, y juicio sano, y preparación para una prueba mayor y para futuro servicio a la raza de los hombres. Por esto, que se prepare con cuidado". Y el Maestro habló a Hércules. "Sal, hijo mío, y captura al jabalí; salva una región asolada, pero toma el tiempo de alimentarte". Y Hércules salió.

No sabía que se enfrentaba a una prueba dual, la prueba de la rara amistad y la prueba del coraje sin temor. El Maestro lo había instruido para buscar un jabalí, y Apolo le dio un arco flamante para usar. Dijo Hércules: "No lo llevaré conmigo en el camino, por temor a matar. En mi último trabajo, en las riberas del gran mar, maté y destruí. Esta vez no mataré. Dejo el arco".

Y así, desarmado, excepto por su fuerte clava, trepó el acantilado de la montaña, buscando al jabalí, y viendo, a cada lado, visiones de miedo y terror. Subió aún más y más alto. En el camino se encontró con Folos, uno de un grupo de centauros, conocido de los dioses. Se detuvieron y hablaron, y por un momento Hércules olvidó el objeto de su búsqueda. Y Folos llamó a Hércules, invitándolo a abrir un tonel de vino, que no era suyo, ni tampoco pertenecía a Folo. Este gran barril, pertenecía al grupo de centauros; y de los dioses, con la orden de que nunca debía ser abierto, salvo cuando los centauros se encon­traran y estuvieran todos presentes. El tonel pertenecía al grupo.

Pero Hércules y Folo lo abrieron en ausencia de sus hermanos, llamando a Quirón, otro centauro sabio, para que fuera y compartiera su jarana. Este así lo hizo y los tres bebieron juntos, y se deleitaron y embriagaron e hicieron mucho bullicio. Esta gritería fue oída por los otros centauros desde lugares distantes.

Ellos acudieron encolerizados, y una feroz batalla tuvo entonces lugar y, nuevamente Hércules, se transformó en el mensajero de la muerte y mató a sus amigos, los dos centauros con los cuales antes había bebido. Y, mientras los otros centauros se afligían con fuertes lamentaciones, Hércules escapó otra vez a las altas montañas, y nuevamente reanudó su búsqueda.

Llegó hasta los límites de la nieve, siguiendo las huellas del feroz jabalí; lo siguió hasta las alturas y el áspero frío, y sin embargo no lo vio. Colocó una trampa con habilidad, y sabiamente oculta. Entonces esperó en una sombra oscura la llegada del jabalí. Las horas pasaron, y él aún esperó hasta que se acercó el alba. El jabalí salió de su guarida, buscando comida, impulsado por un hambre de días. El jabalí cayó dentro de la trampa y Hércules luchó con el jabalí y lo dominó y obligó a hacer lo que él decía, o ir por el camino que él deseaba.

Desde la cima nevada de la alta montaña bajó Hércules, gozoso en el camino, conduciendo por la senda que bajaba, al feroz pero domesticado jabalí. Por las patas traseras, conducía al jabalí. Y todos en la ciudad reían al ver la escena; al tambaleante, cansado jabalí y al hombre que reía y cantaba.

Así ejecutó Hércules su séptimo trabajo y regresó hacia el Maestro de su vida.

Y el Gran Presidente dentro de la Cámara del Concilió del Señor observó: "La lección del verdadero equilibrio ha sido aprendida. Aún falta una lección. De nuevo en el noveno Portal el centauro debe ser encontrado y conocido y rectamente comprendido".

Y el Maestro dijo: "El séptimo trabajo está completado, el séptimo Portal ha sido pasado. Considera las lecciones del pasado; reflexiona sobre las pruebas, hijo mío. Dos veces has matado lo que deberías amar. Aprende el por qué". 


Hércules en Libra debe capturar al jabalí de Erimanto  

 Del libro de Sri K. P. Kumar : “Hércules. El hombre y el símbolo”.

El jabalí representa las pasiones de la personalidad que en Libra son más evidentes, en especial el sexo. La aparición de Libra, entre Virgo y Escorpio, produce la diferenciación del sexo.

Hemos de procurar neutralizar a Libra. Aquel que ha neutralizado Libra, se dice que es puro. Todos los Iniciados son andróginos.

Cuando crece en nosotros un gusto superior por la Luz, el gusto inferior por el sexo decae en nosotros y entonces las energías no fluyen más hacia abajo, sino que, por el contrario, fluyen hacia arriba y al ascender nos hacen también ascender a nosotros. Esto es lo que se entiende como elevar la Kundalini. Esto es lo que se entiende por la persecución del jabalí por parte de Hércules, pulgada a pulgada, hacia el Norte. El jabalí le guía y él asciende. La Kundalini se está elevando y el alma prisionera empieza a ascender. El comienzo del ascenso es el cese de la pasión. A ello nos ayuda el trabajar con la respiración. Con cada inhalación nos introducimos profundamente en nuestro ser y con cada exhalación tiramos hacia arriba de nuestro Ser hasta el Centro del Corazón.

Cuando hacemos una respiración consciente llegamos al equilibrio de la pulsación en nosotros. En Libra hay que conseguir Samana Vayu que es la pulsación equilibrada.

La ciencia de la respiración y de la pulsación es la clave para el discipulado y si la practica científicamente, el discípulo queda libre de corrientes astrales y mentales inferiores. Cuando estamos en Samana Vayu se produce el escape al interior de Brahmarandra y entramos en la columna interior o espiritual (Sushumna) y el discípulo asciende por ella.

Libra marca el Equinoccio de Otoño y se recomienda hacer el mismo ritual que hacemos en el Equinoccio de Primavera, comenzando por la luna nueva y terminando con la luna llena. Las quince fases ascendentes de la luna han de estar orientadas hacia la Luz para que podamos caminar la segunda parte del año sin ser perturbados por la ilusión de lo material. Durante estas fases es conveniente contemplar en la Madre para que nos ayude a superar la ilusión de la materia y nos conecte al cordón de Luz. La conexión a la Luz evita que caigamos en la profundidad de la pasión. Contemplar en Durga la Madre montada en un león. 

“Hércules. El hombre y el símbolo” Sri K. P. Kumar

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