Leo

23 de Julio - 22 de Agosto

 

Trabajo de Hércules - El Mito

Matando al León de Nemea 

 Del libro de A. A. Bailey, “Los trabajos de Hércules”

Delante del quinto gran Portal se erguía Hércules: "¿Cuál es la prueba y por qué busco pasar este Portal?” "Una llamada ha sonado, Hércules, una llamada de profundo dolor, tus oídos exteriores no han respondido a esa llamada, y no obstante el oído interior conoce bien la necesidad. La gente de Nemea busca tu ayuda. Ellos están en profunda angustia. Piden que tú mates al León que devasta su región, tomando sus víctimas entre los hombres". Y Hércules, prestando oídos, respondió a la necesidad. Dejó caer las armas de guerra, no necesitaré nada sino mi fornida maza, y mi intrépido corazón, iré por mi camino a buscar al león.

Encontró a las gentes de Nemea, escondidas detrás de sus puertas con cerrojo. Dieron la bienvenida a Hércules con alegría al principio, después con preguntas, cuando vieron su manera de viajar; sin armas, con escasos conocimientos de las costumbres del león, y nada, excepto un quebradizo garrote de madera.

"¿Dónde está el león?”, preguntaba Hércules. Durante días y muchas noches exploró el Camino y prestó oídos al rugido del león mientras la gente de Nemea se agazapaba tras las puertas cerradas.

De repente vio al león. Viendo a un enemigo que se acercaba y que parecía completamente sin temor, el león rugió, y con su rugido los arbustos se sacudieron, las gentes de Nemea huyeron y Hércules permaneció inmóvil.

Hércules empuñó su arco y apuntó una flecha al lomo del león. La flecha se dirigió directo al blanco. La flecha cayó sobre la tierra y falló, no atravesó el lomo del león. De nuevo, y aún otra vez disparó sus flechas, hasta que no quedó ni una Entonces el león vino hacia él. Arrojando su arco sobre la tierra, se abalanzó con un alarido salvaje hacia el león que estaba en la Senda, bloqueando su camino, asombrado de la proeza con la cual hasta entonces no se había enfrentado. Pues Hércules avanzaba. Repentinamente el león se volvió y se precipitó dentro de un matorral, en las laderas rocosas del camino de la abrupta montaña, el león desapareció y no se lo vio ni oyó más.

De repente se acercó a una cueva y desde la cueva llegó un fuerte rugido, Hércules, entró y atravesó toda su extensión y no encontró al león, sólo otra abertura que conducía a la luz del día. Y mientras estaba en suspenso, oyó al león detrás de él no delante."¿Qué haré?”, se preguntó Hércules, "esta cueva tiene dos aberturas y mientras yo entro por una el león sale y entra por la que he dejado atrás. ¿Qué haré? Las armas no me sirven. ¿Cómo matar este león y salvar a la gente de sus dientes, ¿Qué haré?”. Vio haces de leña y palos tirados al alcance de su mano. Tirando de ellos hacia sí, colocó el montón de palos y haces de pequeñas ramas dentro de la abertura que estaba cerca y las amontonó allí, bloqueando el camino a la luz del día, para entrar y salir, y encerrándose él y encerrando al feroz león dentro de la cueva. Entonces se volvió y enfrentó al león.

Con sus manos lo apresó, estrechándolo apretadamente y ahogándolo. Cerca de su rostro tenía el resuello y resoplido del león. Pero sin embargo sostuvo su garganta y lo estranguló. Más y más débiles se volvían los rugidos de odio y temor; más y más débil se volvía el enemigo del hombre; cada vez más se abatía el león, pero Hércules lo sostenía. Y así lo mató con sus dos manos, sin sus armas y con su propia admirable fuerza.

Así Hércules retornó triunfante a Aquel que lo envió para probar su fuerza, para servir y satisfacer la necesidad de aquellos que se encontraban en horrible angustia.

"De nuevo, Oh Hércules, mataste un león. El león y las serpientes deben ser matados repetidas veces. Bien hecho, hijo mío, ve y descansa en paz con aquéllos que has liberado del temor. 


Hércules en Leo debe matar el león de Nemea 

 Del libro de Sri K. P. Kumar : “Hércules. El hombre y el símbolo”.

Después de buscar al león durante un tiempo éste se esconde en una gruta. Hércules entra en la gruta y mata al león, cuando sale de ella lo hace como Hijo de Dios; ha nacido por segunda vez.

Nadie sabe cómo Hércules mató al león, ésta es una experiencia personal, de cada Alma.

Para entrar en la gruta del corazón debemos aplicar la mente a la respiración, neutralizar el pensamiento y llegar hasta la pulsación. Cuando uno permanece en esa pulsación se dice que “ha entrado en la gruta”. Cuando uno pasa por la pulsación y llega a la pulsación sutil se dice que “ha entrado en la gruta que hay dentro de la gruta”, en la que uno se encuentra con su YO Superior, la Luz sin reflejo.

En ese profundo estado de meditación sólo queda el pensamiento original, YO SOY, YO EXISTO.  La falsa identidad de la personalidad queda relegada y se adquiere la identidad original. El buscador comprende YO SOY AQUELLO. SO HAM. Uno ya no se identifica más con su personalidad sino que sabe que es YO SOY, que forma parte de AQUELLO. “AQUELLO YO SOY”.

Así es como nuestra personalidad encuentra la muerte en la gruta.

El Iniciado ve a AQUELLO en todo, primero ve la Luz y después ve las cualidades.

La energía de Leo es esencialmente noble, directa y amorosa. Leo lucha por la ley, la justicia y el establecimiento del orden. Si queremos alcanzar la energía de Leo para nuestra propia transformación, tenemos que hacer lo siguiente:

  • Contemplar en la pulsación.
  • Contemplar en el lugar de donde surge nuestra voz. Esta práctica nos permite elevarnos por encima de los tres primeros niveles (físico, emocional y mental), limpia el triple vehículo y le devuelve al diafragma su posición natural, hacia arriba, que nos proporciona un equilibrio entre el Centro del Corazón y el Plexo Solar.

Leo nos lleva a la 3ª Iniciación.

“Hércules. El hombre y el símbolo” Sri K. P. Kumar.

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