Aries

20 Marzo ‑ 20 Abril


Trabajo de Hércules - El Mito

La captura de las Yeguas Devoradoras de Hombres

Del libro de A. A. Bailey, “Los trabajos de Hércules”

El Primer gran Portal estaba abierto de par en par. Una voz llegó a través de ese portal: "Hércules, hijo mío, sal. Pasa por el Portal y entra en el Camino. Realiza tu trabajo y vuelve a mí, relatando el hecho".

Con gritos de triunfo Hércules se lanzó, corriendo entre los pilares del Portal con arrogante confianza y seguridad de poder. Y así el trabajo empezó y el primer gran acto de servicio había comenzado. La historia que ellos cuentan lleva consigo enseñanza para los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios.

El hijo de Marte, Diómedes, de ardiente fama, gobernaba en la tierra más allá del Portal, y allí criaba los caballos y las yeguas de la guerra, en los pantanos de su tierra. Salvajes eran estos caballos y feroces las yeguas, y todos los hombres temblaban al oírlos pues asolaban por todas partes la tierra, produciendo gran daño, matando a todos los hijos de los hombres que cruzaban su camino y engendrando constantemente caballos más salvajes y malignos.

"Captura estas yeguas y detén estos actos malvados", fue la orden que llegó a los oídos de Hércules. "Ve, libera esta tierra lejana y a los que viven en ella".

"Abderis", gritó Hércules, "adelántate y ayúdame en esta tarea", llamando al amigo a quien amaba profundamente y quien seguía siempre sus pasos mientras iba de un lugar a otro. Y Abderis se adelantó y tomó su lugar al lado de su amigo y con él enfrentó la tarea. Trazando todos los planes con cuidado, los dos siguieron los caballos mientras recorrían las praderas y los pantanos de esa tierra. Finalmente arrinconó a estas yeguas salvajes dentro de un campo en donde no había más lugar para moverse, y allí las atrapó y las maniató. Luego dio un grito de alegría por el triunfo logrado.

Tan grande fue su deleite en la proeza así puesta de manifiesto que consideró por debajo de su dignidad agarrar las yeguas o conducirlas por el camino hacia Diómedes. Llamó a su amigo, diciendo: "Abderis, ven acá y conduce estos caballos a través del portal". Y entonces volvió la espalda y orgullosamente marchó hacia adelante.

Pero Abderis era débil y temía a la tarea. No pudo retener las yeguas, o ponerles los arneses o conducirlas a través del Portal tras las huellas de su amigo. Se volvieron contra él; le desgarraron y le pisotearon en el suelo; le mataron y escaparon a las más salvajes tierras de Diómedes.

Más prudente, desconsolado, humilde y desanimado, Hércules volvió a su tarea. Buscó de nuevo a las yeguas de lugar en lugar, dejando a su amigo agonizando sobre la tierra. Nuevamente atrapó los caballos y los condujo él mismo a través del Portal. Pero Abderis yacía muerto.

El Maestro lo examinó con cuidado y envió los caballos al lugar de reposo, para ser allí domados y reducidos a su faena. La gente de esa tierra, liberada del temor, dio la bienvenida a quien les había liberado, aclamando a Hércules como salvador de la tierra. Pero Abderis yacía muerto.

El Maestro se volvió hacía Hércules y dijo: "El primer trabajo está termi­nado; la tarea está hecha, pero mal hecha. Aprende la verdadera lección de esta tarea y luego pasa a otro servicio para tu prójimo. Sal a la región custodiada por el segundo Portal y encuentra y haz entrar al toro sagrado al Lugar Sagrado".

Hércules en Aries debe domar las yeguas salvajes.

Del libro de Sri K. P. Kumar : “Hércules. El hombre y el símbolo”.  

Las yeguas representan los cinco sentidos. Intentar satisfacer los sentidos nos lleva a una actividad que no tiene fin y que nos introduce cada vez más en la materia. Por eso hemos de “dominar” los sentidos para que éstos pasen a estar a nuestro servicio.

La primera instrucción de los aforismos del Yoga de Patanjali dice: “El Yoga es la suspensión de la actividad de los sentidos” Es la suspensión de las acciones de los sentidos para poder actuar a través de ellos.  Pero ¿Cómo conseguirlo?   Cultivando el gusto por lo superior se deja el gusto por lo inferior.  Invocando la Luz desaparece la oscuridad.

Este trabajo hemos de hacerlo de forma rítmica y tomarnos el tiempo necesario para consolidar el cambio de hábitos, porque nuestra mente inferior no es lo suficientemente fuerte para contener los sentidos y estos pueden volver rápidamente a sus viejas costumbres.

Con Aries empieza un nuevo ciclo y durante los 15 días anteriores a la luna llena de Aries tenemos la oportunidad de plantar las semillas que nos ayudarán a equilibrar nuestros sentidos durante el resto del año.

Para conseguirlo necesitamos la ayuda del discernimiento. El discernimiento aparece en nosotros cuando nos acordamos de la presencia del Maestro. La invocación de la presencia del Maestro hace posible el descenso de la Luz de la Sabiduría, que nos da el discernimiento.

“Hércules. El hombre y el símbolo” Sri K. P. Kumar. 

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